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lunes, 21 de febrero de 2011

Ante tu precencia.Veo tu serena mirada.Tus hojos abren mis hojos.Tu toque despierta mi corazon. Bienvenido.Estoy en tu presencia.

La verdad es aquello que es real...
El individuo decide la realidad de su mundo basado en su verdad…
La realidad es solo lo que la mente quiere que sea


"Rellenando el plano II" de M.C. EscherNo hay una “verdad absoluta”, cada ser humano tiene su propia percepción de la realidad, cada uno es creador de la ilusión de su vida.

Another world - M.C.Escher

La civilización está sostenida en una ilusión de “verdad” que se apoya en el acuerdo y en la convención social, dirigida por los intereses de unos pocos en la cima de la pirámide social. Existe una reacción natural de oposición a dogmas impuestos que es hábilmente conducida mediante la agrupación en ideologías prefabricadas y vacías de contenido, algunos individuos (inseguros y débiles mentales) necesitan afirmar mas su realidad y son fácilmente captados convirtiéndose en fanáticos, integristas y fundamentalistas que creen en la nefasta ilusión de que su “verdad y moral” es la única y debe ser predicada, otros seguimos al rebaño simplemente por cobardía.



La vida, el sueño de la consciencia
Lo que experimentamos como realidad es una ilusión construida en nuestro cerebro. Nuestra memoria tampoco es de fiar, no funciona como un disco duro, ni tan siquiera sabemos donde se almacena esta información. Para conseguir un recuerdo coherente el cerebro rellena los huecos de la memoria con contenidos imaginarios e irreales, otras veces almacenamos información inconsciente que se oculta hasta que cobra sentido, saliendo a la superficie en forma de "revelación".

Vivimos en un mundo construido por nuestro ego "consciente-subconsciente", la actitud, la emoción, la imaginación y lo vivido influyen en nuestra realidad, es decir, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, mediante nuestras emociones. En esta ilusión construimos cosas imaginarias y eliminamos aquellas que aún siendo reales no le encontramos sentido o son peligrosas para nuestra supervivencia (física y mental). Uno de estos peligros es distanciarnos demasiado de la realidad percibida por nuestro entorno familiar y social, para ello nuestro cerebro construye y mantiene una inercia (personalidad). Esta identidad nos hace reconocibles, ademas tenemos aptitudes de imitación y mimetismo que nos permiten integrarnos en otros grupos con distinta cultura o costumbres, para adaptarnos a nuevas circunstancias.



Nuestro cerebroun ordenador que procesa y crea información

Cada segundo de nuestra vida recibimos enormes cantidades de información (el cerebro solo puede procesar una mínima cantidad de ella), referida al medio ambiente, al tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo.

¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: el modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

Drawing hands, M.C.Escher

¿Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento?
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Así si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia (el conocimiento).

Nuestro cerebro nos engaña
Cuando recordamos, pensamos, soñamos o percibimos, nuestro cerebro finge, trasforma y falsifica con un propósito: dar forma "sentido" a nuestra realidad. Para conseguirlo suple la información que le falta por medios desconocidos o inventa y fantasea. Lo importante es que la realidad se nos presente con un sentido completo y coherente aunque la información no sea exacta, desechando cualquier realidad incompleta (sin sentido) aunque sea cierta. De esta forma se consigue una sensación de control y seguridad sin la cual correríamos riesgos (desequilibrios). Por ello es primordial para nuestro cerebro contarnos una información consistente antes que una verdadera, es decir nos proporciona el mundo que necesitamos no el real, eliminando cualquier anomalía.

La verdad nos ara libre.

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